Monterrey: Subculturas, Hamburguesas y Fundidores

Posted on 29 June 2009 by Rodrigo Delgado

Ya era un poco tarde, por lo que decidimos no desayunar y comer muy temprano. Preparamos una ensalada de atún con verduras y un arroz integral blanco con salsa de soya. Terminamos de comer y recogimos un poco, nos bañamos y vestimos. No hacía mucho calor y el sol no brillaba demasiado. La primera dificultad fue entrar al carro, pues el calor regio había hecho que el ambiente dentro del vehículo fuera casi insoportable.

Tuvimos que abrir las puertas y esperar unos minutos antes de subirnos y arrancar. Pocos minutos después nos encontrábamos casi frente al Marco, un museo de arte contemporáneo. Teníamos que dar la vuelta a la izquierda, pues nos dirigíamos al metro Fundadores, pero decidimos mejor dejar el carro en el estacionamiento del Centro Histórico y tomar el metro desde ahí, pues sería una buena actividad como turistas. ¿Quién no quiere conocer el metro de Monterrey?

Al entrar a la estación que se encuentra casi frente a la Macro Plaza, la estación General I. Zaragoza nos enfrentamos a un problema: para comprar el boleto de metro teníamos que usar sólo monedas y no traíamos cambio. Por si fuera poco, nadie quería o podía cambiarnos un billete de $200 pesos por monedas. De pronto, y por pura casualidad, encontramos un pequeño letrero, tamaño carta, pegado al acceso a los andenes, decía que, para apoyar la economía de los regios en este tiempo de crisis, el servicio de metro sería gratuito de mayo a julio. Pudimos entrar sin conseguir cambio.

Una vez en el metro empezamos a pensar que debería ser un infierno tener que viajar en esos trenes en verano y hora pico, pues no sentíamos el aire acondicionado y moríamos de calor (aunque de regreso sí había aire acondicionado y no lo sufrimos). Llegamos a la estación de Fundidores. Salimos y dimos vuelta en la esquina. Nos topamos con un bazar. Bajamos al sótano del mismo. Lo primero que llamó nuestra atención fue una extraña estética en la que te cortan el pelo de maneras extrañas, muy enfocado al Hip Hop y/o Cholos. Nos adentramos un poco más y nos encontramos con un puesto en el que vendían playeras y discos de grupos de Death Metal, Black Metal, Doom Metal, Grindcore, etc. Ahí pregunté dónde podría conseguir discos de Plan 9, Invictus Maneo y/o Alguna Vez Fui Ciego (tres grupos regios de diferentes estilos, pero enfocados en el Punk y Core).
Encontramos puestos de Punk Cristiano, Reggae, Ska, Rock & Roll, Gótico, Metal, etc. en busca de mis discos. Al final sólo conseguí el de Invictus Maneo y el de Alguna Vez Fui Ciego, pero no importó mucho, pues tuvimos la oportunidad de conocer un lugar en el que todas las subculturas (musicales) se reúnen en un ambiente de paz y armonía. Pudimos conocer el equivalente regio al Mercado del Chopo.

Después fuimos a caminar por el Parque de Fundidora, un enorme complejo en el que hay museos, lagos, animales, senderos, juegos, etc. Mientras caminábamos empezó a caerse el cielo, llovía con mucha intensidad y con gotas bastante grandes. Nos empapamos, pero eso no nos impidió dar una vuelta por el lugar en bicicleta, que te prestan sin costo alguno. Una vez con la bici pudimos ver el lugar en el que inicia el Paseo de Santa Lucía, que es un increíble río artificial que va de Fundidora al Centro. Pasamos por el aviario, los hornos (en los que fundían el acero), y demás lugares. Probablemente lo que más nos impresionó fue un puente hecho de vidrio que te permite cruzar un jardín y una fuente dedicado a las mujeres mexicanas.

Una vez secos y sin bicicletas fuimos a un lugar llamado Frank & Stein. Por afuera parece una cabaña con muchos decorados de todo tipo. Pero al entrar te encuentras con una enorme colección de parafernalia relativa a Coca-Cola: desde charolas hasta botellas conmemorativas, pasando por promociones y anuncios antiguos. Además, todo el lugar, excepto por las decoraciones, se encuentra pintado y rayado por todas las personas que lo visitan; además, si dejas tu tarjeta de presentación, la engrapan en el salón principal; una buena manera de permitir que los clientes se adueñen del lugar.

El lugar es temático a los cincuenta y sesenta, por eso es que los platillos se llaman como personalidades de la época. Puedes pedir una hamburguesa James Dean con Salami o una Betty Boop. Yo hice caso a mis preferencias y pedía la James Dean. Debo decir que es una de las mejores hamburguesas que he comido en mi vida. Tenía una enorme carne hecha con arrachera, una capa de Salami y varias verduras. Realmente excelsa.

Al final, cerramos el día viendo parte de Gigolo por Accidente, una mala película de Rob Schneider, aunque muy adictiva.

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2 Comments For This Post

  1. ViVoReGiO Says:

    Mi amigo, de verdad que sangroncito te oíste.
    Mira que decir:”No encontrabamos feria de 200 pesos hasta que leímos un letrerito que decía que el metro era gratis”, pos en que ciudad vives mi buen.
    Lo otro:”El metro no traía clima, pobres los que lo toman diario y con los calorones”, nananana, que sangrón!!!!
    Al final, el metro te salió gratis, las bicicletas las usaste gratis y todo el paseo, desde la macro hasta fundidora y santa lucía ¡te salió gratis!, eso sin contar que la película de seguro la viste en azteca 7.
    Pd. Con todo lo que te ahorras en tus paseitos, ¡cómprale un clima a tu carro!, digo, pa que te puedas subir rápido sin tener que esperar a que se te oree.
    jaja, solo juego, no me hagas caso, tu síguele, es interesante.

  2. ViVoReGiO Says:

    upsss, perdón, no sabía que eres chilango y que andabas turisteando.

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Rodrigo Delgado
Comunicólogo organizacional de formación cuyo interés por la Web 2.0 y nuevas tecnologÍas lo llevó a ser mercadólogo digital de profesión.

Melómano empedernido y amante del cine de todo tipo; apasionado por la Ciudad de México y las largas caminatas por la urbe.

Rodrigo Delgado.com
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