Y subimos el Cerro

09 July 2009

Domingo 4:·30 de la mañana, suena el radio despertador. Pocos minutos después suena la alarma del celular; es tiempo de levantarse. Después de ponerme unos jeans, una playera blanca, calcetines, tenis y protector solar es hora de guardar las cosas en la mochila. Un pequeño recipiente con zarzamoras, una tortita, un Powerade y una botella congelada de agua Ciel de litro y medio. Para las cinco de la mañana ya estamos saliendo para llegar al punto de reunión: el estacionamiento de la Pastora (que, al parecer, es un parque de diversiones al estilo la Feria de Chapultepec).

Una vez que se reúne el grupo es momento de iniciar con nuestro recorrido, totalmente a pie. Antes de entrar al fraccionamiento que se encuentra antes de nuestro destino, un policía nos forma en fila y revisa nuestras mochilas, para asegurarse de que no traigamos plumones, plumas, encendedores o latas de pintura en aerosol. Nos explica que quieren evitar el vandalismo.

Continuamos con el trayecto y nos encontramos con una calle demasiado empinada. Al terminar el tedioso asenso empieza el verdadero reto. Nos topamos con un letrero que dice: que debemos cuidar a los osos. Tomamos el sendero y empezamos a subir el Cerro de la Silla. Después de un buen rato caminando nos topamos con un altar a la Virgen María y otro a San Judas Tadeo. Descansamos unos minutos. Tiempo después continuamos con el camino. Durante el camino varias personas, de esas que suben el Cerro cada semana, animaban al grupo diciendo “ya casi” o “ya falta muy poco, ánimo”; el problema es que, al parecer, nuestros conceptos de distancia son muy diferentes.

2 horas de caminata después, llegamos a lo que solía ser una estación de teleféricos. El lugar era realmente interesante. Era una construcción en medio de la nada con huecos y partes de maquinaria antigua, así como un montón de tags y bombas hechos con pintura de aerosol (tag: nombres pintados).

Subimos al techo de la antigua estación y la persona que nos llevó nos comentó que hace varios años, probablemente en los setenta, una persona construyó ese telegérico y que, durante el viaje inaugural, se cayó el mismo; sólo murió el Ingeniero y su familia.

Desayunamos las zarzamoras, la torta y me acabé mi Powerade. Decidimos bajar, para que el día rindiera y nos diera tiempo otras cosas. Una vez de regreso nos bañamos y empecé a ver el DVD de “Watchmen: the complete motion comic”. Este se basa en los 12 capítulos de la fotonovela animado cada cuadro de la misma y con una narración, aproximadamente 6 horas de interesante historia (casi una telenovela).

Después de dormir un rato viendo la animación fue hora de ir al Centro de Monterrey, para ir al Marco, uno de los mejores museos de arte contemporáneo que conozco. La razón de visitar ese lugar era, esta vez, es que se montó una exposición conmemorando los 25 años de historia de Pixar.

Antes de subir al segundo piso, en dónde se encontraba esta expo, decidimos darnos una vuelta por el museo y conocer la obra de una mujer que se dedica a intervenir llantas y automóviles.

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Rodrigo Delgado
Comunicólogo organizacional, fanático del mundo digital, especialmente del Web 2.0.

 

Melómano empedernido y amante del cine de todo tipo; apasionado por la Ciudad de México y las largas caminatas por la urbe.

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