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Camino al cerro, mimos y la nacosidad del mexicano

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Camino al cerro, mimos y la nacosidad del mexicano

Posted on 15 July 2009 by Rodrigo Delgado

Despierto al rededor de las 8:30 de la mañana. Todo el cuerpo me duele, después de caminar 30 kilómetros, el ácido láctico invadió mis piernas, hombros y espalda. Después de un rato revolcándome en la cama me levanté y me bañé. Fui al lobby a desayunar. Pedí unos chilaquiles rojos, acompañados de una taza de café negro, sin azúcar, jugo de naranja y pan. Regresé a mi cuarto, empaqué y me preparé para salir.

Minutos después pasaron por mi, una amiga que se dedicó a mostrarme sus rumbos, y me llevaron a conocer la UDLA (Universidad de las Américas), es la más cara del país hasta donde se. Debo decir que me impactaron las instalaciones, una hacienda antigua con jardines impecables y alguno que otro edificio más moderno. Después de dar una vuelta entera por el Campus, regresamos al carro y fuimos a Container City (hablé de esto en el post anterior) a tomar fotos. De día, y en domingo, la plaza estaba bastante tranquila y tenía un ambiente mucho más familiar.

Después de curiosear por el lugar, pasamos por otra persona y tomamos la carretera rumbo a Atlixco. Después de varios minutos llegamos a nuestro destino; mientras viajábamos al Centro alcanzamos a ver una modesta iglesia en lo alto de un cerro. ¿Por qué no conocerla?

Nos estacionamos y caminamos unas cuadras. En la plaza principal nos encontramos con el The Italian Coffe Company más (inserte sinónimo de chido aquí… que no suene ñoño) que he visto en mi vida. Era el Kiosko principal, uno de los más bellos que he visto en mi vida, junto con el Kiosko Morisco (en Santa María la Ribera, Ciudad de México). Entramos a hacer una breve escala técnica, compré un té verde y pregunté cómo llegar a la iglesia en el cerro; la respuesta fue: “tomas la calle del Italian Coffe Company y te sigues todo derecho, por ahí llegan” (Sí, había un Italian en la esquina frente a este).

Tomamos la calle, llegamos a unas escaleras, al final había un convento gris (que no era nuestro destino). Lo admiramos un rato y continuamos nuestro camino. Al terminar de subir las escaleras nos encontramos con un pequeño camino, chueco, hecho con ladrillos. El mayor problema que tuvimos que enfrentar fue el decidir si nos íbamos a la izquierda o a la derecha. Tomamos a la izquierda. Nos topamos con una zona bastante pobre, con casas hechas de cartón y ladrillos.

Caminábamos y caminábamos y no llegábamos a nuestro destino.  Al fin encontramos unas escaleras, las subimos. Tiempo después llegamos a un extraño anfiteatro. Descansamos. No sabíamos por dónde continuar, así que decidimos subir las gradas. Al final nos encontramos con un nuevo camino y una larga subida que nos llevó a una escalera larga y empinada. Al fondo ya lográbamos ver la iglesia.

Subimos y descubrimos que era un inmueble abandonado, aun así, muy bonito. A un lado de la puerta había una placa que decía: “Capilla del Cerro de San Miguel. Data del s. XVII, Construcción de Estilo Popular. La tradición oral de la región relata que el cerro de Macuilxochiltépe (Dios del canto y la música – 5 flor), actualmente consagrado al arcángel San Miguel, originalmente albergaba un ‘Teocalli’ dedicado al Deio del Viento – Quetzalcoatl ‘La serpiente emplumada’”. Nos dedicamos a ver el paisaje y descansar un buen rato.

La bajada se nos hizo mucho más sencilla y rápida que la subida. Al llegar al pueblo, fuimos recompensados con un rico helado, de una nevería tradicional de Atlixco. Recorrimos la plaza y algunas partes de este Pueblo Mágico. Encontramos el coche y regresamos a la Ciudad de los Ángeles, Puebla.

Lo primero que hicimos fue comer. Me llevaron a una taquería. Pedí un pozole y 250gr de carne al pastor (un verdadero atascón); comí aproximadamente 7 tacos con tortilla de maíz tamaño estandard.

Después de medio documental sobre Michael Jackson, que pasaban en las TV’s del restaurante, dejamos el lugar e iniciamos nuestro camino al Complejo Cultural Universitario. Este lugar alberga diferentes foros culturales como centros de exposición, teatros y foros de danza, así como un cine, algunas cafeterías y restaurantes. Mientras dábamos una vuelta por el complejo, nos topamos con tres mimos, que no se pintaban la cara de blanco. Estos tres personajes se dieron un divertido show, de hecho me hicieron reír a carcajadas, e interactivo, en el que niños y adultos se vieron involucrados con la acción.

Terminó el show, llegó la hora de regresar a México. Me dieron un aventón a la Central y, casi inmediatamente salió mi camión al D.F. Casi tres horas después llegamos a la Central del Norte y es ahí donde me doy cuenta de la Nacosidad del mexicano…

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Camina México – Puebla

Posted on 13 July 2009 by Rodrigo Delgado

Esta semana tuve la oportunidad de ir a Puebla y fui inspirado en este video (por extraño que parezca). Les dejo el Foro Ciel de Verano, Camina México Puebla.

Por cierto… la promoción de Camina México esta por acabar y, para cerrar con broche de oro, se realizará una Caminata por Chapultepec y con un concierto de Motel gratis; más informes en mx-df.net

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Pirámides, Ruinas, Iglesias, Balazos y Monstruos

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Pirámides, Ruinas, Iglesias, Balazos y Monstruos

Posted on 13 July 2009 by Rodrigo Delgado

Después de dos horas de camino llegué a la central camionera de Puebla. Salí del camión, me perdí en el complejo y, tiempo después, subí unas escaleras, crucé un puente y encontré la salida. En la mera salida me topé con unas personas que vendían tortas exhibidas en una caja. Continué y me topé con un mercado en el que vendían todo tipo de cosas, incluyendo videos pornográficos de colegialas de la prepa 3 y la Universidad de Puebla, entre otros.

Mi primer destino fue Cholula. Desde que vas llegando logras ver, a lo lejos, una iglesia amarilla y exageradamente llamativa, en la punta de un cerro. Al preguntar qué era esa iglesia me comentan que es la Pirámide. No me dan más información. Pero sí me aclaran que en esta ciudad/pueblo hay 365 iglesias, por lo que todos los días hay una fiesta de pueblo.

Una vez en la falda del cerro, en el que se encuentra la Pirámide, puedes tomar unas (cuasi)escaleras que te llevan a la cima. Al llegar me topé con un una iglesia muy bella, con retablos de oro; pero lo mejor fue el mirador, desde el que logré contar más de 20 iglesias (que se veían claramente). Después de un rato bajé el cerró y me topé con una pequeña taquilla. Decido entrar, sin saber que es lo que me espera.

Entro por un pequeña puerta, para llegar a un túnel interminable con varios pasadizos a los que te puedes meter para ver escaleras y más ruinas. Por suerte, en el segundo pasillo me topé con dos historiadores que fueron enviados por la UAM; ellos me contaron que me encontraba en las ruinas de siete pirámides diferentes, razón por la cuál llaman a la iglesia en el cerro la Pirámide, que fueron construidas unas obre otra y que esos pasillos me permitirían ver las diferentes pirámides. Además, me comentaron que es la pirámide más ancha del mundo (según cuentan en radio rumores).

Al final del recorrido, cuando te comienza a dar una sensación de claustrofobia, puedes recorrer las ruinas externas. Al final del recorrido puedes subir una pequeña pirámide, desde la cual se ve perfectamente a los Voladores de Papantla y un cerro, algo tétrico, con escaleras. ¿Por qué no subir a conocerlo? El problema es que no hay absolutamente nada.

Dio hora para conocer el lugar donde me hospedaría. Llegué al Hostal San Andrés, un pequeño hostal de la UDLA en el que, los estudiantes de turismo, te dan un excelente servicio. El lugar esta muy bien cuidado y, por si fuera poco, el desayuno viene incluido.

Comí en Cholula, en una lugar llamado Ice+Grill. Aquí podías servirte cuanta ensalada y sopa quieras y escoger entre una gran cantidad de ingredientes y salsas para que te las cocinen (inventando un platillo). Me llené demasiado. De ahí caminé casi 30 kilómetros desde la Paz hasta el Centro Histórico, el cual recorrí todo.

Caminando por Reforma, la calle que va de la Paz al Centro, me topé con un restaurante (Fisher’s) cuya arquitectura me recordó a los increíbles edificios de Gaudí, uno de mis arquitectos favoritos. Poco más adelante me topé con una casona antigua, pintada de rosa. Me comentaron que, según la leyendas urbana,  nadie entra o sale de esa casa, ya que es la Casa de los Enanos. Se dice que nadie entra o sale de esa casa, porque ahí viven varios enanos que tienen miedo a la ridiculización social.

Más adelante me topé con la Plaza Brava. Dicen que es el punto de reunión de las mujeres de la vida fácil por las noches (osease prostitutas), pero yo me topé con un concierto patrocinado por la Revista Marvin y un sin fin de graffities interesantes. De pronto, esta plaza empezó a llenarse de gente poco común: indios, monstruos, borrachos, chinas poblanas, etc. No le di mucha importancia y continué con mi camino hacia el Centro.

Justo como lo imaginé, el recorrido estaba lleno de edificios coloniales; pero también había inmuebles Art Decó y de algún otro estilo. De pronto empiezo a ver cómo es que todo mundo empieza a asomarse por las ventanas. Pensé que era una tradición de la Ciudad ver la vida pasar a través de los balcones. Sin embargo, muy atrás de mi, venía un desfile con paso muy firme. Pocos minutos después, los guerreros aztecas, con halcones en los brazos,  me alcanzaron. Estos personajes venían acompañados de una banda marchante y de todos los personajes que había visto en la plaza, desde grandes monstruos, hasta niños marachis, pasando por borrachos y bromistas. De pronto empecé a ver letreros con los nombres de los estados de la República Mexicana; entendí que era una muestra de bailes, música y trajes típicos de cada región del país.  Debo decir que fue un desfile muy colorido y demasiado interesante, pues logré ver tradiciones que no conocía (y de las que no te cuentan cuando vas en primaria).

Acabó el jolgorio y continué el camino. A lo lejos ya lograba ver la Catedral Basílica de Puebla. Por afuera la, esta iglesia, es muy impresionante (como todas las iglesias de ese tamaño y de esa época); sin embargo, debo decir que me impresionó su interior, pues la mayoría de los cuadros que muestran los 12 misterios datan de la época barroca y cuentan con una muy buena técnica; además su atrio y su altar son muy imponentes.

Una vez que terminé el recorrido por la Basílica, fue hora de conocer el resto del Centro Histórico de esta Ciudad. En la plaza principal (o yo creo que es la principal) me tocó ver un sinfín de vendedores de globos y de personas que venden pistolas para hacer burbujas de jabón, pero lo que más llamó mi atención fue un grupo de niños con no más de doce años (y probablemente gays, o por lo menos un poco afeminados), que estaban bailando   de una manera muy extraña, buscando llamar la atención.

Poco más adelante me topé con la Galería del Palacio, un pequeño espacio en el que, de manera temporal, se exponen interesantes trabajos artísticos con tintes urbanos: Ecos de la Pintura. Continuando con el recorrido turístico me topé con el templo de la Compañía de Jesús. En este lugar, además de apreciar sus decorados y el altar, conocí la historia de la China Poblana, una niña de la india que fue vendida como esclava a un poblano, después de ser raptada dos veces por piratas, y que fue quién inspiró el famoso traje de la China Poblana (a esta niña le decían china, porque tenía los ojos rasgados e inspiro el vestido porque ella terminó de costurera).

Más adelante llegué a El Parrián, que se me hizo algo así como la ciudadela, pero en chiquito. Es como un mercado de artesanías que se encuentra justo antes del Barrio del Artista. Terminé con este mercado y llegué a un lugar en el que un gran número de artistas tienen su taller y venden su obra, como podrán imaginar, llegué al Barrio del Artista. Poco más adelante me topé con el Teatro Principal de Puebla. Por suerte, justo había acabado la función de ballet, por lo que logré entrar y conocer su interior. Lo más interesante de este inmueble es que inicio siendo un Corral, es decir un teatro redondo con palcos paralelos… es un estilo muy antiguo que no podría describir, pero basta con que vean Shakespeare In Love para entenderme (jeje).

Para este momento ya había caminado más de 20,000 pasos y me había acabado las pilas de la cámara, por lo que decidí descansar unos minutos. Me senté en una banca que daba al Centro de Convenciones, un lugar que construyeron sobre varias casonas antiguas (según me cuentan, muy bonitas, pero ya en ruinas). A lo lejos logré ver unos esténcils que llamaron mi atención. Me levanté, crucé la avenida, vi los esténcils, me topé con un anuncio que decía La Purificadora, lo seguí. Llegué a un Hotel Boutique muy impresionante, hecho con arquitectura moderna y mezclando las ruinas de los edificios que ahí se encontraban. A un lado de este lugar hay una plaza para caminar con el mismo estilo; mucha vegetación, ruinas y modernidad. Al terminar este paseador te puedes topar con un Centro Comercial, muy pequeño y simple, pero que fue construido sobre una curtidora antigua, razón por la que, a través del piso hecho con vidrio, puedes ver restos y utensilios que se usaban en ese lugar.

Ya se estaba haciendo tarde, empezaba a oscurecer, era tiempo de volver. Tomé la calle de Juárez hasta Plaza Brava y de ahí, volví por Reforma. Regreso a Cholula, para estar más cerca de mi albergue. Sin embargo, antes de llegar a dormir fui por algo de cenar. Llegué a Container City, un centro comercial hecho únicamente con contenedores de trailers o barcos, un lugar con muy buena vibra, a pesar de sus bares, y muy cómodo. Cené un rico pastel, tomé un te verde, comí un Dönner Kebab y fui a dormir.

Por cierto, mientras salía del Centro Histórico me topé con la casa de Aquiles Serdán. Este inmueble esta lleno de balazos, se nota que odiaban a este personaje. Me dediqué a ver, balazos en las puertas, en los balcones, en las paredes y en los acabados, pero ningún balazo en las ventanas: “Qué mal tino tenían estos asesinos, de plano nunca le dieron a la ventana, seguro no pasó a mayores…” pensé. (Soy tonto pero no tanto, se que las cambiaron… ¿o no lo hiceron?)

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Rodrigo Delgado
Comunicólogo organizacional de formación cuyo interés por la Web 2.0 y nuevas tecnologÍas lo llevó a ser mercadólogo digital de profesión.

Melómano empedernido y amante del cine de todo tipo; apasionado por la Ciudad de México y las largas caminatas por la urbe.

Rodrigo Delgado.com
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